Después de 183 goles como profesional y una carrera consolidada en el fútbol internacional, Luis Fernando Muriel podría estar cada vez más cerca de regresar al Atlético Junior, el club que lo formó y desde el que inició su camino hacia la élite del fútbol mundial.
El nombre del delantero atlanticense volvió a tomar fuerza en el entorno rojiblanco tras conocerse que existen avances concretos para su posible retorno, en medio del mercado de pases y del interés del Junior por reforzar su frente de ataque con un jugador de jerarquía, experiencia y peso emocional para la hinchada.
Muriel nació un 16 de abril de 1991 en Santo Tomás, Atlántico, lejos de los grandes estadios europeos que años después aprenderían a pronunciar su apellido con respeto. Hoy, con 34 años, su carrera parece una línea larga y sinuosa que empezó a dibujarse muy pronto, cuando el fútbol colombiano todavía se sorprendía con la naturalidad con la que un muchacho de contextura medio gruesa, pero veloz y potente, resolvía los partidos como si llevara años haciéndolo.
Debutó profesionalmente en 2009 con el Deportivo Cali, pero fue en 2010 cuando su nombre dejó de ser promesa para convertirse en certeza. En su tercer partido como profesional, el 6 de marzo, le marcó tres goles al Once Caldas y confirmó que su relación con el arco rival era algo más que intuición: era instinto.+
En fechas consecutivas le anotó al América de Cali y cerró una goleada 3-0 sobre el Chicó FC, hasta completar una secuencia impactante: seis goles en sus primeros cuatro partidos. En total, fueron 11 goles en apenas 13 juegos con la camiseta verdiblanca, números que bastaron para abrirle la puerta del Viejo Continente cuando el Udinese apostó por su talento.
Europa, sin embargo, no fue inmediata ni indulgente. Muriel tuvo que hacer escala, primero en el Granada de España y luego en el Lecce italiano, en una etapa de adaptación que combinó aprendizaje, paciencia y golpes de realidad. En Lecce empezó a reencontrarse con el gol y, cuando regresó al Udinese, ya no era solo un proyecto exótico colombiano, sino un delantero capaz de decidir partidos en la Serie A. Entre 2012 y 2015 marcó 19 goles y en 2013 recibió el premio al jugador revelación del campeonato italiano, una señal de que su nombre comenzaba a instalarse en el radar grande del fútbol europeo.
El recorrido siguió en Sampdoria, donde alcanzó una de sus etapas más regulares, con 24 goles entre 2015 y 2017, y luego en Sevilla, un club que lo expuso a la exigencia constante de competir por títulos y plazas europeas. Pasó también por la Fiorentina, donde en un corto periodo dejó 12 goles, antes de encontrar en el Atalanta el lugar más fértil de toda su carrera. En Bérgamo vivió su mejor versión: entre 2019 y 2024 anotó 68 goles y fue pieza clave de un equipo que rompió moldes en Italia y Europa. La temporada 2020-2021 lo retrata con precisión: 26 goles y 11 asistencias, un delantero total, capaz de definir y de crear. Su nombre sonó para los gigantes del calcio, pero Muriel eligió quedarse, quizá entendiendo que hay contextos donde el talento florece mejor sin ruido excesivo.
En 2024 acabó con su larga aventura europea, dando un giro geográfico y futbolístico al llegar al Orlando City, en la MLS (Estados Unidos), donde mantuvo su eficacia con 17 goles en la temporada 2024-2025. Para entonces, su cuenta en clubes ya alcanzaba los 171 goles, acompañados por 82 asistencias, un dato que explica que Muriel nunca fue solo un finalizador, sino un atacante solidario, generoso con el juego y con el compañero mejor ubicado.
La selección Colombia fue otro escenario de su historia, más irregular en continuidad, pero igualmente significativo. Debutó el 10 de junio de 2012 en Quito, en una derrota ante Ecuador, y marcó su primer gol con ‘la Amarilla’ en un amistoso frente a Guatemala en 2013. Con la absoluta anotó ocho goles y dio una asistencia, participó en tres Eliminatorias mundialistas, jugó el Mundial de Rusia 2018 y disputó tres Copas América. Antes, en 2011, había sido el goleador de Colombia en el Mundial sub-20 jugado en casa, con cuatro tantos que confirmaban que su olfato venía de lejos.
El posible regreso de Muriel se da en un momento en el que Junior busca potenciar su proyecto deportivo, fortalecer su identidad y volver a ser protagonista tanto en el fútbol local como en competiciones internacionales. Desde el entorno del club se reconoce que el delantero ve con buenos ojos la posibilidad de cerrar su ciclo profesional en casa, en un escenario que conoce, que lo respalda y que representa sus raíces.
Más allá del impacto deportivo, el retorno de Muriel tendría un profundo significado simbólico para Barranquilla y su afición: el regreso del hijo pródigo, del jugador que salió joven del barrio para conquistar el mundo y que ahora podría volver como referente, líder y ejemplo para las nuevas generaciones.
Mientras las conversaciones avanzan y se afinan detalles, la expectativa crece entre los hinchas rojiblancos, que sueñan con volver a ver al delantero celebrando goles en el Metropolitano, esta vez como uno de los regresos más emblemáticos del fútbol colombiano reciente.
Fuente: EL HERALDO.


