El Liverpool se impuso con autoridad 4-1 a Barnsley en Anfield, en un partido marcado por el dominio local, los goles de media distancia y el impacto decisivo de los cambios en la segunda mitad.
El conjunto ‘red’ abrió el marcador temprano. Apenas al minuto 9, Dominik Szoboszlai firmó un golazo con un potente remate desde fuera del área que se coló en el ángulo, tras asistencia de Alexis Mac Allister. El propio Szoboszlai ya había avisado segundos antes con otro disparo peligroso, evidenciando el control absoluto del local desde el inicio.
El segundo tanto llegó al minuto 36. Jeremie Frimpong aprovechó un pase de Mac Allister para definir dentro del área y ampliar la ventaja. Barnsley reaccionó antes del descanso y descontó al 40’ con un gol de Adam Phillips, que mantuvo el suspenso de cara al complemento.
Ya en la segunda parte, Liverpool sostuvo la presión ofensiva y encontró la sentencia desde el banco. Al minuto 84, Florian Wirtz marcó el 3-1 con un remate preciso desde el centro del área, tras asistencia de Hugo Ekitiké, quien había ingresado minutos antes.
El golpe final llegó en el tiempo añadido. A los 90’+4, Ekitiké aprovechó un balón suelto en el área y definió a quemarropa para sellar el 4-1 definitivo. Fue una jugada asistida nuevamente por Wirtz, cerrando una noche redonda para los cambios ofensivos del técnico local.
Barnsley intentó reaccionar en el tramo final y estuvo cerca de descontar con un cabezazo de David McGoldrick. De esta manera, Liverpool controló el cierre del partido sin mayores sobresaltos.
Con este resultado, Liverpool ratificó su poder ofensivo, mostró profundidad de plantilla y dejó buenas sensaciones en Anfield. Barnsley, por su parte, se marchó con la tarea pendiente de ajustar su bloque defensivo ante rivales de mayor jerarquía.


