La capital del Valle del Cauca se prepara para un hito deportivo sin precedentes el próximo 3 de mayo: la Maratón de Cali 2026. Esta edición pasará a la historia como la primera en Sudamérica en contar con el prestigioso Sello Élite de World Athletics, atrayendo a cerca de 20.000 corredores provenientes de más de 40 países. La «Sultana del Valle» recibirá a una constelación de estrellas, destacando un grupo de 10 hombres con marcas inferiores a las 2:10 y 10 mujeres que bajan de las 2:28, un nivel técnico nunca antes visto en una maratón de la región.
El listado de figuras internacionales lo encabeza el legendario japonés Yuki Kawauchi, poseedor de un Récord Guinness por su consistencia bajo las 2:20, junto a la marroquí Fátima Gardadi, medallista mundial y top 10 en los Olímpicos de París. A ellos se suman referentes de la talla de Abel Kirui, doble campeón mundial y plata olímpica, y los actuales defensores del título en Cali, Evans Mayaka y Emmah Ndiwa. Esta mezcla de experiencia y juventud africana, con nombres como Nazret Weldu y Habtamu Birlew, asegura una batalla táctica de alto nivel por las calles caleñas.
En el plano económico, la organización ha dispuesto una bolsa de premios que supera los 500 millones de pesos. Los ganadores absolutos en ambas ramas se embolsarán 15.000 dólares, pero el gran atractivo radica en los bonos de rendimiento: se ofrecen hasta 10.000 dólares adicionales para quienes rompan la barrera de las 2:10 en hombres y 2:26 en mujeres. Además, el talento local tendrá su propio incentivo, con premios de hasta 10 millones de pesos para los mejores colombianos y bonos especiales para quienes logren batir las marcas nacionales de Jeisson Suárez (2:15:53) y Kellys Arias (2:39:53).
Más allá de la distancia reina, la competencia también premiará la excelencia en los 15 kilómetros, con incentivos que llegan a los 6 millones de pesos para los vencedores. Con metas de tiempo muy exigentes, como los 45:15 en hombres para acceder a bonos extra, la Maratón de Cali no solo busca ser una fiesta ciudadana, sino consolidarse como el circuito más rápido y lucrativo del continente, elevando el estándar del fondismo en América Latina.


