Tras 12 años en el Congreso, el legislador barranquillero dimite para enfocarse en la campaña presidencial de Abelardo De La Espriella. Lanzó duras críticas al Partido Liberal por su cercanía con el gobierno de Gustavo Petro.
En un movimiento que sacude el tablero político nacional, el senador Mauricio Gómez Amín presentó este martes su renuncia irrevocable ante el presidente del Senado, Lidio García. La dimisión no solo implica dejar su curul en la cámara alta, sino también su salida definitiva del Partido Liberal, colectividad en la que militó durante más de una década.
Gómez Amín, quien cumplió 12 años en el legislativo (cuatro como representante y ocho como senador), aseguró tomar la decisión con «gratitud y serenidad», argumentando que el momento político que atraviesa Colombia exige una postura de «extrema coherencia».
Ruptura con el liberalismo y críticas al Gobierno
El ahora exsenador fue enfático al explicar que su salida del Partido Liberal responde a una «razón de conciencia». Según Gómez, durante el actual periodo legislativo se sintió profundamente incómodo con el rumbo de su bancada.
«Nunca me sentí cómodo con la forma en que las bancadas de Senado y Cámara terminaron plegándose a iniciativas legislativas inconvenientes y destructivas para Colombia, cediendo ante el impresentable gobierno de Gustavo Petro«, sentenció. Para Gómez, este alineamiento con el Ejecutivo traiciona la vocación republicana de la colectividad roja.
Rumbo a la «Patria Milagro»
El trasfondo político de su retiro tiene nombre propio: Abelardo De La Espriella. Gómez Amín, quien se desempeña como jefe de debate del abogado y precandidato presidencial, afirmó que esta no es una «campaña más», sino un movimiento popular que nace por fuera de las prácticas tradicionales.
Debido a la exigencia de recorrer el país para promover el proyecto de la «Patria Milagro», el político barranquillero decidió dar un paso al costado en el Congreso para evitar el ausentismo. «Prefiero dar un paso al costado con responsabilidad y con respeto por esta institución. No estaría bien ser un ausentista ahora», puntualizó.
Con esta renuncia, Gómez Amín se despoja de sus fueros parlamentarios para dedicarse de tiempo completo a la renovación política desde la base ciudadana, marcando una clara distancia con las estructuras de poder vigentes en el Capitolio.


