Con una probabilidad que superará el 90 % en septiembre, el evento climático amenaza el abastecimiento de agua y el sistema eléctrico nacional. El Gobierno activó una hoja de ruta con 50 acciones estratégicas.
Los departamentos de la región Caribe, incluido el Atlántico, enfrentan una intensa ola de calor que se extenderá hasta el próximo fin de semana, sirviendo como antesala de una crisis climática mayor. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) lanzó nuevas alertas globales y nacionales que confirman la llegada inminente del fenómeno de El Niño a Colombia para el segundo semestre de 2026.
Certeza climática y proyecciones
Ghisliane Echeverry Prieto, directora general del Ideam, aseguró que ya existe total certeza sobre el desarrollo de este evento, advirtiendo que «va a ser más intenso que el de 2024». Los modelos científicos indican que la probabilidad de que incrementen las condiciones de El Niño es del 61 % entre mayo y julio, y superará el 90 % a partir de septiembre. Para finales de año se prevé un fenómeno fuerte, con un calentamiento del océano Pacífico de hasta 1.5 °C por encima de lo habitual.
A nivel global, la Oficina Meteorológica Británica prevé que la temperatura del planeta supere los 1.4 °C durante este año debido a esta anomalía ambiental. «Los impactos inminentes incluyen un mayor riesgo de incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectaciones en la producción de alimentos», sentenció la ministra de Ambiente (e), Irene Vélez Torres.
El fantasma de los apagones y el alza de tarifas
El sector energético es uno de los que genera mayor alarma. Camilo Prieto, investigador de la Universidad Javeriana, explicó que el desplome de las lluvias en la región Andina secará los embalses, reduciendo la generación hidroeléctrica. Para evitar apagones, el país deberá depender de plantas térmicas alimentadas por carbón y gas importado.
Esta coyuntura traerá consecuencias directas para los ciudadanos:
- Tarifas más altas: El uso de gas internacional, sustancialmente más costoso que el nacional, provocará un incremento inevitable en el precio de la energía.
- Riesgo de racionamiento: Si la oferta de las termoeléctricas no responde a la demanda, se podrían presentar cortes del servicio.
- Impacto ambiental: El transporte del gas licuado en buques metaneros a -162 °C elevará las emisiones de gases de efecto invernadero del país.
El agro, el agua y la salud en jaque
La escasez de lluvias golpeará la producción de alimentos por la pérdida de rendimiento en los cultivos. Asimismo, el saneamiento básico se verá comprometido ante la dificultad para producir agua potable por los bajos niveles de los caudales. En materia de salud pública, las autoridades prevén un aumento crítico en los brotes de dengue y otras enfermedades transmitidas por vectores.
Plan de contingencia gubernamental
Ante la gravedad de las proyecciones para el periodo 2026-2027, el Gobierno nacional ordenó a todas las entidades públicas acelerar planes de ahorro de energía y activó una hoja de ruta con 50 acciones estratégicas.
El plan incluye la creación de un tablero de control en tiempo real administrado por la UPME, el monitoreo constante a plantas de generación, la coordinación técnica semanal del sector y la revisión de esquemas regulatorios para blindar el sistema antes del inicio del último trimestre del año.


