En un acto de compromiso institucional que busca trascender los homenajes póstumos, el Ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, ratificó este viernes que el Gobierno Nacional asumirá el 100% de las soluciones de vivienda para los hogares de los militares y policías que perdieron la vida en el trágico accidente del Avión Hércules C-130 ocurrido el pasado lunes en Putumayo.
Una medida sin precedentes en la Fuerza Pública
El anuncio, que responde a una instrucción directa del Presidente de la República, marca un giro en la política de bienestar social de las Fuerzas Armadas. Según explicó el jefe de la cartera de Defensa, no se trata solo de agilizar trámites administrativos, sino de asegurar que las viudas, hijos y padres de los 69 fallecidos cuenten con un techo propio como parte de una reparación integral que complementa las pensiones de ley.
Puntos clave de la entrega:
- Prioridad para la base: El Ministro Sánchez enfatizó que el programa buscará eliminar las brechas históricas, priorizando a las familias de los soldados profesionales y regulares, quienes a menudo enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad tras la pérdida de su proveedor económico.
- Articulación ministerial: Para que la promesa se materialice en el corto plazo, se ha activado una mesa de trabajo conjunta con el Ministerio de Vivienda, liderado por Helga Rivas, encargada de gestionar los proyectos habitacionales o la asignación de subsidios directos según la ubicación de cada familia.
- Acompañamiento integral: Además de la vivienda, se confirmó un plan de apoyo psicosocial y educativo para los hijos de los uniformados a través de programas como «Hijos de Honor».
El dolor nacional y la respuesta estatal
La noticia llega en un momento de luto nacional, mientras el país aún procesa las imágenes del siniestro en el aeropuerto de Puerto Leguízamo. «El verdadero reconocimiento no está solo en las palabras, sino en garantizar que estas familias no queden desprotegidas tras el sacrificio supremo de sus seres queridos», afirmó el Ministro durante una visita de acompañamiento a los heridos en el Hospital Militar Central.
Con este paso, el Estado colombiano busca sentar un precedente sobre cómo deben ser atendidas las familias de la Fuerza Pública ante catástrofes de esta magnitud, transformando el duelo en una estabilidad habitacional que muchos de los uniformados soñaban con brindarles en vida.


