Hubo un tiempo en que la fe se medía por la altura de una rama de palma de cera marchitándose en un rincón de la casa. Hoy, Barranquilla propone una devoción que respira. En una apuesta por salvar al árbol nacional y al loro orejiamarillo, la ciudad ha decidido que el símbolo de este Domingo de Ramos sea la palma areca: una vida que no termina tras la procesión, sino que apenas comienza.
Bajo el liderazgo de Barranquilla Verde, la administración distrital ha desplegado una logística de «fe sostenible» para entregar 12.000 plántulas. El objetivo es claro: que el ciudadano no sea un comprador de especies en extinción, sino un guardián de la biodiversidad.
Ruta de la «Palma por la Vida»: ¿Dónde encontrarlas?
Si quieres sumarte al cambio y recibir tu plántula de forma gratuita, estos son los puntos específicos confirmados para las jornadas de entrega y sensibilización:
- Centro Comercial Único: Un punto clave para quienes buscan su alternativa sostenible antes de las celebraciones principales.
- Centro Comercial Parque Alegra: Donde equipos ambientales estarán entregando el material vegetal y explicando su cuidado.
- Parroquia Espíritu Santo: Punto neurálgico en el norte de la ciudad para la bendición de Ramos.
- Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe:Sector suroccidente, facilitando el acceso a las comunidades locales.
- Parroquia San Juan Bautista de la Salle: En el corazón de la localidad Norte-Centro Histórico.
Un pacto con el ecosistema
La palma de cera puede tardar hasta 50 años en alcanzar su madurez reproductiva. Cortarla para una mañana de domingo es, en términos ambientales, un pecado contra el patrimonio natural de Colombia. En cambio, la palma areca que entrega la Alcaldía es resistente, se adapta al clima de la ciudad y purifica el aire de los hogares barranquilleros.
La invitación de las autoridades es a que este año, al terminar la misa, la palma no vaya a la basura, sino a una maceta o al jardín. Que la tradición de Semana Santa deje una huella verde en cada barrio de la Puerta de Oro.


