En un hecho sin precedentes, el Gobierno Nacional anunció este martes la ruptura de relaciones con el Banco de la República. La decisión se produjo luego de que la Junta Directiva del órgano emisor votara a favor de incrementar la tasa de interés en 100 puntos básicos, situándola en un 11,25%.
El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, confirmó que la determinación se tomó por mayoría durante la sesión matutina de este martes. El incremento se da en un contexto de tensión, pues el presidente Gustavo Petro ha insistido durante meses en la necesidad de reducir las tasas para dinamizar la economía.
Retiro del Ministro de Hacienda
La crisis institucional escaló cuando el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la sesión de la Junta Directiva antes de su conclusión. En una rueda de prensa posterior, Ávila calificó de «inconveniente» y «desproporcionada» la propuesta de los cuatro miembros de la junta que impulsaron el alza.
«Consideramos que esta propuesta afecta de manera sensible y sostenida el esfuerzo de mantener la senda de crecimiento económica que se ha venido dando en el país», sentenció el jefe de la cartera de Hacienda.
Salida definitiva y debate nacional
El Ministro Ávila puntualizó que es imperativo abrir un debate nacional donde se consideren diversas visiones sobre la economía y no una postura única. Como medida de protesta y desacuerdo radical con la política monetaria adoptada, anunció su salida formal de la Junta Directiva del Banco de la República.
Opinión sobre el conflicto según expertos en Economía
Desde una perspectiva de estabilidad macroeconómica, el Banco de la República parece estar actuando bajo su mandato constitucional de controlar la inflación, una tarea técnica que a menudo requiere medidas impopulares como el alza de tasas.
Sin embargo, el Gobierno acierta al señalar que un incremento tan agresivo (100 puntos) en un momento de búsqueda de reactivación puede asfixiar el crecimiento.
En este escenario, el error parece compartido: el Banco por una posible rigidez técnica ante la realidad social, y el Gobierno por romper los puentes de comunicación institucional, lo cual genera incertidumbre en los mercados.


