Trece años de exilio administrativo terminaron hoy con un golpe de mazo judicial. Silvia Gette Ponce, la figura que personificó tanto el auge como el escándalo de la Universidad Autónoma del Caribe, está de regreso. En una entrevista exclusiva con Zona Cero, la exrectora rompió el silencio con una frase que ya retumba en los pasillos de la alma mater: «Todo lo que tuviera el olor de Silvia Gette, no gustaba».
Un fallo que reabre la historia
La noticia estalló este miércoles tras la decisión del Juez Segundo Penal Municipal, Néstor Segundo Primera, quien ordenó el restablecimiento inmediato de sus derechos para retomar la rectoría. Para Gette, no es solo un trámite legal; es una victoria metafísica. «Es una lucha de más de 13 años y la justicia divina tarde o temprano aparece», sentenció la argentina.
El inventario del despojo
Con un tono que oscila entre la nostalgia y la indignación, Gette recordó la universidad que dejó en 2013 y la comparó con la actual, bajo vigilancia especial del Gobierno:
- La bonanza de 2013: 14.000 estudiantes, sede en Miami, edificio de postgrados de vanguardia y un ecosistema de medios (emisora y TV) en pleno funcionamiento.
- La crisis de 2026: Una institución debilitada por tres rectorías sucesivas que, según ella, la llevaron a la «decadencia».
- La frase lapidaria:«Mario Ceballos se debe estar revolcando en su tumba de ver tanto daño que le han hecho a su obra».
Pese al deterioro, la exrectora se mostró «ilusionada» y convencida de que es posible levantar la institución para superar incluso los estándares de su gestión anterior.
El retorno de Gette plantea ahora un nuevo e incierto capítulo para la Uniautónoma, que enfrenta el reto de recuperar su estabilidad académica y administrativa tras años de intervenciones y disputas legales. Pero llenos de esperanza, pues con Gette Ponce a la cabeza, ma Universidad vivió años de gloria.


