La brecha entre el Gobierno Nacional y el Banco de la República (Emisor) se profundizó este miércoles tras un fuerte cruce de declaraciones en la Comisión Cuarta de la Cámara de Representantes. El gerente de la entidad, Leonardo Villar, solicitó formalmente al ministro de Hacienda, Germán Ávila, «bajar los ánimos» y moderar un lenguaje que, según él, está socavando la confianza internacional en el país.
El detonante de este nuevo enfrentamiento fue el incremento de 100 puntos básicos en las tasas de interés, que las situó en un 11,25%. Esta decisión provocó que el ministro Ávila abandonara la última sesión de la Junta Directiva, advirtiendo que no regresaría mientras persistiera la política de endurecimiento monetario.
Un llamado a la institucionalidad
Durante su intervención, Villar fue enfático al señalar que el «descrédito» hacia el Emisor no afecta la solidez de la institución, pero sí la imagen de Colombia ante los mercados globales. «La confianza internacional se deteriora cuando se insiste en atacar de manera persistente al Banco de la República», afirmó el gerente, subrayando que la moderación discursiva «le conviene al país».
Defensa de las consejeras
Uno de los momentos más tensos de la sesión ocurrió cuando Villar, visiblemente molesto, denunció ataques personales y de género contra las mujeres que integran la Junta Directiva. El gerente recriminó señalamientos realizados en un reciente Consejo de Ministros, donde se vinculó a una de las codirectoras con el extinto grupo guerrillero EPL.
«Es un ataque a las mujeres que va más allá de lo que podía imaginar. Lo rechazo rotundamente», sentenció Villar.
La respuesta del Ejecutivo
Por su parte, el ministro Germán Ávila no dio marcha atrás en sus críticas a la política monetaria. Invitó a Villar a evitar el «desasosiego» que, a su juicio, generan las decisiones del Banco en la economía nacional. Respecto a los señalamientos de estigmatización, el jefe de la cartera de Hacienda aseguró que sus palabras «no eran una ofensa ni una degradación».
El distanciamiento entre ambas figuras clave de la economía colombiana deja en el aire la armonía de la política macroeconómica, en un contexto de alta inflación y desaceleración global.


