En un movimiento contundente contra la discriminación, el Corinthians anunció la retirada definitiva —por tiempo indeterminado— de un asiento en su estadio, la Neo Química Arena. La acción surge como respuesta directa a los insultos racistas lanzados desde ese sector contra el guardameta del Palmeiras, Carlos Miguel.
Bajo la premisa de que «en la casa del pueblo, el respeto es regla», el club decidió convertir el espacio donde ocurrió la agresión en un símbolo de lucha social. En lugar de la silla, los asistentes ahora encontrarán el mensaje institucional: «Aquí, el racismo no tiene lugar. Y nunca lo tendrá».
Tecnología al servicio de la denuncia
La iniciativa no se limita al retiro del mobiliario. El espacio físico ahora cuenta con un código QR que redirige a los aficionados a una plataforma con orientaciones detalladas sobre cómo identificar, registrar y denunciar formalmente casos de racismo.
Esta herramienta tecnológica también ha sido desplegada en diversos puntos estratégicos del estadio y a través de los canales digitales del club, buscando fomentar una cultura de denuncia activa entre los asistentes.
Compromiso antirracista
Con esta acción, concebida en conjunto con las agencias End To End y Area 23, el Corinthians reafirma su postura institucional: «No basta con no ser racista, es preciso ser antirracista, dentro y fuera del estadio».
El club busca que este gesto trascienda lo simbólico y se convierta en un compromiso permanente para erradicar la violencia racial en el fútbol brasileño, enviando un mensaje claro a toda su hinchada sobre las consecuencias de estos comportamientos.


