El Registrador Nacional, Hernán Penagos, respaldó de manera contundente la validez de los resultados de los comicios presidenciales, asegurando que no existen argumentos válidos para cuestionar el desenlace de las votaciones. A través de un informe institucional, la entidad desestimó las versiones que sugieren fraudes o modificaciones de los votos mediante el uso de supuestos algoritmos, bloques matemáticos o códigos informáticos.
Penagos aclaró que los señalamientos basados en secuencias de mesas de votación demuestran un profundo desconocimiento sobre la estructuración técnica del censo electoral en el país. El funcionario argumentó que estos patrones numéricos son una constante histórica en las jornadas democráticas colombianas, citando como ejemplo las elecciones presidenciales de 2018 y las de 2022, donde resultó ganador Gustavo Petro, escenarios en los cuales se presentaron las mismas tendencias estadísticas sin que existiera duda sobre su legalidad.
Garantías ciudadanas y llamado a la auditoría externa
Para frenar las especulaciones y ratificar el compromiso con la transparencia, la trazabilidad y la confiabilidad de los datos, el jefe de la entidad electoral extendió una propuesta abierta al sector privado:
- Auditoría independiente: Se invitó formalmente a las compañías especialistas en la verificación de datos para que examinen de forma autónoma las estadísticas de la pasada jornada de votación y constaten que las cifras se ajustan a la lógica matemática.
- Vigilancia en las urnas: El funcionario recordó que la principal salvaguarda del proceso democrático estuvo en manos de los ciudadanos, destacando la presencia activa de más de 260.000 testigos electorales distribuidos en la totalidad de las mesas de votación.
Consecuencias de la desinformación en la infraestructura
La autoridad electoral hizo un llamado enérgico a los diferentes sectores para que manejen la información con responsabilidad y dejen de manipular los registros oficiales de la contienda.
Según el balance de la entidad, la difusión de teorías sobre alteraciones de software ha desencadenado oleadas de discursos de odio en el entorno público. Esta situación se ha traducido en amenazas directas contra las sedes físicas de la Registraduría y en presiones hacia el componente humano de la institución, conformado por miles de funcionarios que lideraron las tareas logísticas a lo largo de todo el año electoral. Penagos concluyó que intentar invalidar el conteo físico de los sufragios mediante especulaciones tecnológicas atenta contra los principios democráticos y el Estado de derecho.


