Las maniobras multinacionales finalizaron en Ciudad de Panamá tras diez días de operaciones por aire, tierra, mar y el ciberespacio con 1.700 uniformados de 19 países. La clausura contó con la inspección del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien presenció un simulacro de intercepción marítima y ratificó nuevas alianzas regionales contra el narcoterrorismo.
En un despliegue de alta cooperación táctica y disuasión estratégica, este jueves 13 de agosto de 2026 finalizaron oficialmente los ejercicios militares multinacionales ‘Panamax 2026’. Las maniobras, que se extendieron durante diez jornadas consecutivas, tuvieron como eje central blindar la seguridad del Canal de Panamá ante eventuales amenazas asimétricas, garantizar el libre tránsito marítimo global y elevar los niveles de interoperabilidad de las fuerzas armadas del continente.
La jornada de clausura estuvo marcada por la supervisión directa en el terreno de Pete Hegseth, secretario de Guerra de los Estados Unidos. El alto funcionario de la Casa Blanca presenció en aguas del Pacífico panameño un ejercicio de reacción rápida que incluyó el sobrevuelo coordinado de seis helicópteros de combate y un simulacro de persecución, asalto e intercepción militar a una lancha pesquera sospechosa, completando su agenda institucional con la inspección técnica a un buque de la marina estadounidense.
Respuesta unificada ante amenazas globales
Los ejercicios de este año, coorganizados por el gobierno local y patrocinados logísticamente por el Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM), congregaron a un pie de fuerza de 1.700 efectivos militares pertenecientes a una veintena de naciones de las Américas. El entrenamiento integró simulaciones complejas en entornos marítimos, aéreos, terrestres y cibernéticos.
«Estamos demostrando gran determinación y fortaleciendo nuestra capacidad colectiva para llevar a cabo operaciones multinacionales en todos los dominios y la defensa del Canal de Panamá», aseveró el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, durante el cierre de las actividades.
Uno de los hitos operacionales más destacados de la edición 2026 ocurrió el pasado 7 de agosto, cuando comandos de fuerzas especiales de Argentina, Estados Unidos, Panamá y Perú ejecutaron de manera conjunta el asalto táctico simulado a un buque mercante que había sido tomado por una célula terrorista con el objetivo de encallar la nave y bloquear la infraestructura del Canal.
Al respecto, el ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Ábrego, enfatizó el impacto geopolítico del certamen: «La defensa del Canal de Panamá representa una responsabilidad para nuestro país, pero su operación segura, ininterrumpida y neutral tiene una importancia que trasciende nuestras fronteras». La lista oficial de participantes de este ciclo incluyó delegaciones de Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
El ‘Escudo de las Américas’ suma a Colombia
Más allá de los componentes tácticos en el agua, la visita del secretario Pete Hegseth a la región centroamericana sirvió de plataforma para robustecer la agenda diplomática de seguridad y el combate frontal a las redes del crimen organizado trasnacional. Hegseth arribó a Panamá tras su participación en el foro de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), la principal herramienta operativa del denominado esquema de seguridad «Escudo de las Américas» de Washington.
Durante su intervención política en el foro —y previo a sus reuniones bilaterales con el mandatario panameño, José Raúl Mulino—, Hegseth realizó un trascendental anuncio en materia de orden público continental al confirmar que el presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, autorizó de manera oficial el inicio de «operaciones militares conjuntas» entre las Fuerzas Militares colombianas y el estamento de defensa de los Estados Unidos en territorio suramericano. Con esta adhesión, Colombia se integra formalmente a la coalición internacional A3C contra los cárteles de la droga, reconfigurando las estrategias operativas de interdicción aérea y fluvial en los corredores de exportación de estupefacientes que conectan al Pacífico con Centroaméric


