La entidad científica aclaró que el calor o el estado de las nubes no guardan relación con la actividad sísmica en el subsuelo. Explicó además por qué el reciente sismo se percibió en casi todo el país pese a su gran profundidad y descartó que los temblores pequeños eviten una catástrofe mayor.
Ante la ola de desinformación y las falsas creencias que circularon masivamente tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 registrado el pasado lunes 10 de agosto, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) emitió este viernes 14 de agosto de 2026 un completo reporte técnico para pedagogía de la ciudadanía. [sgc1] A través de su equipo de sismología, la máxima autoridad geocientífica del país resolvió de manera directa las seis dudas e hipótesis más recurrentes de la comunidad sobre la naturaleza y el comportamiento de estos eventos.
La entidad fue enfática en recordar que Colombia se encuentra ubicada en una zona de alta complejidad tectónica (donde confluyen las placas de Nazca, Suramericana y del Caribe), razón por la cual en el territorio nacional tiembla todos los días, independientemente de las condiciones atmosféricas.
1. El clima y los sismos: dos dinámicas independientes
El SGC desvirtuó por completo la popular creencia popular de que los incrementos drásticos en la temperatura ambiental anuncian un sismo inminente. [sgc1] «No es cierto que cuando hace calor es porque va a temblar», precisó el organismo. La atmósfera y el subsuelo operan bajo procesos físicos totalmente distintos y no tienen una relación directa de causa y efecto. De igual forma, la entidad ratificó que el clima no cambia antes de un terremoto, advirtiendo que no existe ninguna evidencia o soporte científico en el mundo que indique que la forma de las nubes o la presencia de lluvias influyan en la actividad de las fallas geológicas.
2. Magnitud frente a intensidad: ¿en qué se diferencian?
Una de las confusiones técnicas más habituales radica en el uso de los términos de medición, por lo que el SGC estableció un paralelo conceptual claro:
- Magnitud: Cuantifica la cantidad exacta de energía liberada por el sismo en el hipocentro (sitio de origen) y es un valor único invariante en cualquier punto geográfico. Se obtiene mediante el análisis instrumental sismológico y se calcula bajo una escala abierta que llega hasta el valor de 10.
- Intensidad: Es una medida cualitativa y local que evalúa los efectos visibles y cómo se sintió el sismo en un lugar determinado. Depende directamente de la distancia al epicentro y de las condiciones del suelo o de la edificación (por ejemplo, si se percibe en un primer piso o en un piso 10). Su medición se rige bajo una escala estándar que va de 1 a 12 (Escala Macrosísmica Europea).
3. El efecto linterna: ¿por qué se sintió en tantas regiones?
Ante el interrogante de por qué el sismo del lunes se percibió con fuerza en zonas muy apartadas si su origen fue profundo, los científicos acudieron a una analogía lumínica. Si se acerca una linterna a una pared, el haz ilumina un área pequeña; pero si se aleja, la luz cubre una superficie mucho mayor. Con las ondas sísmicas ocurre un fenómeno idéntico: al haberse originado a casi 100 kilómetros de profundidad y poseer una alta magnitud de 7.4, la energía liberada viajó radialmente en todas las direcciones hacia la superficie, lo que expandió significativamente el radio geográfico de percepción.
Por otra parte, el SGC aclaró que la ocurrencia de sismos pequeños no ayuda a evitar uno más grande. Si bien los eventos de baja magnitud liberan fragmentos de la energía acumulada por la deformación de la corteza, esta liberación es mínima y no mitiga ni previene la generación súbita de una fractura tectónica de gran escala.
4. Monitoreo en la Amazonía y Orinoquía
Finalmente, frente a los cuestionamientos por la menor cantidad de estaciones de monitoreo en el oriente del país, el Servicio Geológico explicó que la sismicidad crítica de Colombia se concentra históricamente en la zona andina (cordilleras) y en el nido sísmico de Bucaramanga. En contraste, los suelos de la Amazonía y la Orinoquía están constituidos por rocas mucho más duras y estables, lo que reduce la amenaza sísmica local. Pese a ello, el SGC confirmó que cuenta con nodos activos en Putumayo y Guaviare, e integra una red de estaciones compartidas con las agencias homólogas de Brasil y Perú para registrar cualquier anomalía significativa en la cuenca amazónica.


