A los 96 años de edad, se despidió el legendario músico bolivarense que revolucionó la cumbia y dejó una huella imborrable en el Carnaval de Barranquilla.
El folclor colombiano y las carnestolendas están de luto. Este sábado se confirmó el fallecimiento del maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, uno de los baluartes más grandes de la música tradicional del Caribe, quien a sus 96 años dejó un legado sonoro que transformó la identidad de la región.
Nacido en 1930 en Patico (corregimiento de Talaigua Nuevo, Bolívar), ‘Ramayá’ no solo fue un intérprete magistral; fue un visionario que introdujo un nuevo concepto de la cumbia al fusionar los sonidos ancestrales con instrumentos orquestales, logrando una sonoridad única que puso a bailar a generaciones.
Un legado de éxitos y tradición
Hijo del también legendario Miguel Beltrán —con quien compartió escenario en el éxito ‘El muerto borrachón’—, Pedro Beltrán inmortalizó piezas que hoy son himnos del Caribe colombiano. Temas como ‘El ratón’, ‘La clavada’, ‘El mico ojón’, ‘La rebuscona’ y ‘La estera’ forman parte del inventario cultural que el maestro heredó al país.
Su maestría con la flauta de millo le valió el respeto de sus colegas y el cariño del público, quienes lo coronaron como el Rey Momo del Carnaval de Barranquilla en el año 2002.
Homenajes en vida
Barranquilla y su área metropolitana siempre reconocieron su grandeza. En el municipio de Soledad, una de las estaciones del sistema de transporte masivo Transmetro lleva con orgullo su nombre, y apenas en 2023, el Carnaval de Barranquilla le rindió un sentido homenaje durante la noche de Guacherna, celebrando su vida y obra frente a miles de espectadores.
Con su partida, se apaga una de las flautas más alegres del Caribe, pero su música seguirá resonando en cada rueda de cumbia y en cada esquina de la ciudad que lo adoptó como uno de sus hijos más ilustres.


