El técnico del conjunto barranquillero defendió el rendimiento de su equipo pese a la eliminación ante Cerro Porteño, calificando la serie como «no mala» a pesar de los resultados que él mismo tildó de «espantosos».
Tras la derrota 0-1 en Cartagena que sentenció la suerte de Junior en la Copa Libertadores 2026, la rueda de prensa de Alfredo Arias dejó un sabor agridulce. Aunque el marcador refleja una realidad indiscutible, el discurso del estratega se alejó de cualquier revisión táctica profunda o reconocimiento de errores propios, atribuyendo la caída a factores externos y a la falta de fortuna.
«No perdimos por errores defensivos, sino por un acierto de otro planeta del delantero de Cerro», afirmó Arias de entrada, despojando a su sistema defensivo de responsabilidad en el gol concedido. Bajo su óptica, el funcionamiento colectivo fue óptimo y solo la falta de puntería impidió un desenlace distinto: «Yo no puedo reprocharle nada al equipo, tuvimos las chances y no las metimos, lo dejamos todo. No entraron ni con los cambios».

La contradicción del resultado
A pesar de que el marcador global dictaminó la eliminación, Arias mantuvo una postura defensiva sobre su gestión de la serie. En una frase que evidencia su resistencia a la crítica técnica, señaló: «No hemos perdido ningún partido claramente y, para mí, la serie no fue mala, pero el resultado es espantoso». Esta distinción entre las formas y el marcador final parece ser el refugio de un cuerpo técnico que se niega a aceptar falencias en el planteamiento.
El refugio del bicampeonato
Con la eliminación continental consumada, el entrenador rápidamente desvió el foco hacia el torneo local, utilizando la posibilidad del título nacional como un bálsamo para la herida internacional. «Le dije a los jugadores que ahora tenemos que estar unidos e ir por lo que queda, que es el bicampeonato y no es poco», sentenció.
Finalmente, Arias cerró su intervención con una reflexión sobre su resiliencia personal, aunque sin abandonar la idea de que los cuestionamientos son algo que simplemente se debe «soportar» por el hecho de perder, más no necesariamente por haber fallado en la estrategia: «No me define ganar ni perder, sino levantarme con más ganas cuando pierdo… Así es esto: perdés, te duele, recibís los insultos y los merecés cuando perdés».
Con la mirada puesta en Manizales, Junior intentará pasar página, mientras que la afición queda con la duda de si la falta de autocrítica del timonel permitirá corregir el rumbo de cara al futuro.


