La entidad organizadora aclaró que las 885 mil cédulas cuestionadas se definieron desde abril y que los movimientos en el sistema correspondieron a auditorías de los mismos partidos.
La Registraduría Nacional del Estado Civil rechazó de manera oficial las denuncias de presunto fraude electoral elevadas por el presidente Gustavo Petro tras la primera vuelta presidencial. El mandatario había cuestionado los resultados del preconteo que ubicaron al abogado Abelardo de la Espriella en el primer lugar y lo enviaron a un balotaje definitivo contra el senador Iván Cepeda.
A través de un comunicado público, la autoridad electoral defendió la transparencia de la jornada. «El censo electoral, el número de mesas de votación y los sistemas informáticos del proceso fueron definidos y divulgados con antelación, además de estar sujetos a mecanismos de verificación por parte de las campañas políticas», argumentó la entidad.
El origen de las 885 mil cédulas
La institución desvirtuó uno de los señalamientos más fuertes del jefe de Estado, quien aseguró que el censo nacional había sido modificado de forma irregular cinco días antes de los comicios para incorporar más de 885.000 cédulas falsas. Al respecto, la Registraduría aclaró que la distribución de puestos y potenciales votantes quedó congelada mediante resoluciones expedidas el 4 de mayo, documentos que se entregaron de inmediato a las agrupaciones políticas.
La entidad precisó el cronograma legal ejecutado: el 31 de marzo concluyó la inscripción de ciudadanos y el 30 de abril se cerró y socializó el censo electoral definitivo, conformado por 41.421.973 personas habilitadas para sufragar en el país y el exterior. Sumado a esto, el 22 de mayo se entregó a los comités de campaña una aplicación de consulta técnica para verificar individualmente cada puesto de votación. Para la jornada se instalaron en total 122.020 mesas, de las cuales 120.527 operaron en Colombia y 1.489 en consulados.
Explicación a los movimientos del software
Frente a las supuestas modificaciones secretas a los algoritmos que el presidente Petro dató el pasado 26 de mayo, la organización electoral desmintió cualquier alteración a los códigos del sistema.
La entidad explicó que los registros de fecha y hora expuestos por el mandatario corresponden en realidad a los protocolos de transferencia de información técnica hacia los propios auditores de los partidos políticos, como parte de las actividades ordinarias de transparencia. Al cierre de su pronunciamiento, la Registraduría exhortó a las campañas a interpretar los datos técnicos con el debido rigor profesional con el fin de evitar «conclusiones erróneas o interpretaciones imprecisas» que alteren el orden público.


