Willington Segundo Zúñiga Rivera, de 51 años, fue atacado por sicarios que se movilizaban en un motocarro. La Policía Metropolitana reveló que la víctima había recibido un panfleto extorsivo hace cinco meses, pero se negó a pactar con los delincuentes.
La criminalidad ligada a las extorsiones cobró una nueva vida en el área metropolitana de Barranquilla. En la tarde de este jueves, un comerciante de 51 años fue asesinado con arma de fuego en el interior de su propio negocio, ubicado en la calle 7A con carrera 2, en el barrio San Antonio del municipio de Malambo.
La víctima fue identificada formalmente por las autoridades como Willington Segundo Zúñiga Rivera. El ataque desató una ola de indignación y protestas entre los habitantes de la zona, quienes exigieron a la Policía Metropolitana resultados contundentes y definitivos para frenar las acciones de las bandas delincuenciales que tienen azotados a los pequeños empresarios locales.
El modus operandi del ataque
De acuerdo con el reporte oficial de las unidades de cuadrante, Zúñiga Rivera se encontraba atendiendo el establecimiento comercial cuando fue sorprendido por dos hombres que se transportaban en un motocarro. El vehículo se estacionó frente al local y el parrillero descendió rápidamente.
Las pesquisas iniciales de la Policía reconstruyeron la secuencia del homicidio:
- Ingreso: El criminal entró a la tienda fingiendo ser un cliente común.
- Ataque: Sin mediar palabra, desenfundó un arma y le propinó un único disparo a la víctima a la altura de la oreja izquierda.
- Escape: El sicario corrió hacia el motocarro donde lo esperaba su cómplice y ambos huyeron a alta velocidad con rumbo desconocido.
Malherido, el tendero fue auxiliado por vecinos y familiares que lo trasladaron de urgencia a un centro asistencial cercano. Sin embargo, los médicos de turno confirmaron que ingresó sin signos vitales debido a la gravedad de la herida en su cabeza.
Se negó a pactar con las mafias
La principal hipótesis que maneja la Policía Metropolitana de Barranquilla apunta a una retaliación por el no pago de cuotas extorsivas. Durante las labores de vecindario e indagación con allegados, los investigadores judiciales descubrieron un antecedente clave que conecta el crimen con las dinámicas de delincuencia organizada que operan en el municipio.
Las autoridades indicaron que hace aproximadamente cinco meses, un mensajero de las bandas delictivas llegó a la tienda de Zúñiga Rivera y le entregó un pedazo de papel. El manuscrito contenía un número de teléfono celular con la instrucción perentoria de comunicarse para negociar el pago de la denominada «vacuna». No por temor o resistencia, el tendero decidió ignorar la presión de los delincuentes y nunca realizó la llamada telefónica.
Señalan a la banda de ‘Los Pepes’
Tras el cruce de información de inteligencia y el análisis de la zona, las primeras líneas de investigación apuntan a que el asesinato fue ordenado y ejecutado por integrantes de la estructura criminal conocida como ‘Los Pepes’, organización que se disputa el control de las rentas ilegales en el departamento del Atlántico.
Unidades de la Sijín y del Gaula de la Policía asumieron el caso de manera prioritaria. Se encuentran recolectando testimonios y analizando las cámaras de seguridad del barrio San Antonio para identificar el número de placa del motocarro utilizado por los asesinos y dar con el paradero de los autores materiales de este hecho de sangre.


