En cumplimiento de su deber por garantizar la tranquilidad ciudadana, la Policía Metropolitana de Barranquilla intervino la madrugada del pasado domingo en el barrio Evaristo Sourdís, luego de que múltiples llamadas a la línea 123 denunciaran una perturbación severa del orden público.
El operativo, fundamentado en el artículo 33 de la Ley 1801 de 2016, buscaba mitigar los altos niveles de ruido y el bloqueo de la vía pública ocasionado por una celebración privada. A pesar de los reiterados llamados al diálogo y a la conciliación por parte de los oficiales, la respuesta de algunos ciudadanos fue la violencia física.
Ataque a la autoridad
La institución confirmó que un uniformado resultó lesionado tras ser atacado con un objeto contundente durante el procedimiento. El funcionario debió ser trasladado a un centro asistencial debido a laceraciones en su mano derecha, recibiendo una incapacidad médica de cinco días. Este acto de intolerancia constituye una violación directa al artículo 35 del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, referente al respeto a la autoridad.
Como resultado de las acciones para controlar la situación, tres personas fueron trasladadas a la Unidad de Convivencia y Justicia (UCJ).
Transparencia institucional
Pese a las quejas de algunos habitantes del sector sobre el uso de la fuerza, la Policía Nacional reafirmó su compromiso con la legalidad al activar de inmediato un grupo interdisciplinario. Este equipo se encargará de investigar los hechos bajo principios de objetividad y transparencia, mientras la institución mantiene su firmeza en el control de comportamientos que afecten la paz de los barranquilleros.


