Entre las víctimas fatales que dejó el brutal atentado explosivo en el sector de El Túnel, sobre la Vía Panamericana, se ha confirmado la muerte de Patricia Mosquera, una reconocida lideresa afrodescendiente cuya labor era fundamental para las comunidades del suroccidente del país.
Mosquera era integrante del Consejo Comunitario del Puro y formaba parte del Mecanismo Especial de Consulta (MEC) para la subregión Alto Patía Norte del Cauca. Su fallecimiento eleva a 48 la cifra de líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados en 2026, consolidando un inicio de año sangriento para el liderazgo comunitario en Colombia.
Crónica de una alerta anunciada
La tragedia de Patricia Mosquera ocurre bajo un escenario de riesgo que la Defensoría del Pueblo ya había advertido. A través de la Alerta Temprana 013/25 y el reciente informe de seguimiento 008/26, el organismo había solicitado acción inmediata en Cajibío ante la «gobernanza ilegal» impuesta por grupos armados.
Según los informes, la población civil de la zona vive bajo el control territorial del Frente Jaime Martínez, estructura disidente que realiza patrullajes, instala retenes ilegales y restringe la movilidad, afectando directamente a las comunidades rurales que Mosquera representaba.
Un territorio en disputa
La zona donde ocurrió el atentado, bajo jurisdicción de la Tercera División del Ejército, es hoy un corredor estratégico disputado por diversas estructuras criminales. Además del Frente Jaime Martínez, en la región transitan los frentes Dagoberto Ramos y Carlos Patiño (del Bloque Occidental), sumado a la presencia de bandas locales que alimentan el clima de zozobra.
El atentado en la vía Panamericana, que ha dejado más de una decena de fallecidos, no solo destruyó un tramo de la carretera más importante del suroccidente, sino que le arrebató al Cauca una de sus voces más activas en la defensa de los derechos territoriales afrodescendientes.


