El deporte nacional se viste de luto tras la partida de un mentor incansable, forjador de leyendas y referente técnico en las canchas de barrio.
El fútbol colombiano despide hoy a uno de sus arquitectos más silenciosos pero influyentes: el profesor Narciso Baldovino Balmaceda. Su fallecimiento deja un vacío profundo no solo en las estadísticas del deporte, sino en el corazón de las comunidades donde su voz y su silbato guiaron a generaciones de deportistas.
Reconocido como un «gran señor» dentro y fuera de la cancha, Baldovino fue el responsable de pulir el talento de figuras que más tarde brillarían en el profesionalismo. En su lista de pupilos destacan nombres de la talla de Alexis Mendoza, los hermanos Javier y Tom Castell, Gonzalo Mejía, Rolando Cambell y Luis Grau, entre otros tantos que pasaron por sus manos antes de saltar a la gloria nacional.
Su legado técnico está estrechamente ligado al fútbol aficionado de alta competencia, donde se consagró como estratega de equipos emblemáticos como Track Carrier y Telecom. Su «oficina» habitual fue la mítica cancha del barrio El Carmen, escenario donde se convirtió en una figura paternal para cientos de jóvenes que veían en él no solo a un entrenador, sino a un ejemplo de disciplina y rectitud.
Quienes lo conocieron coinciden en que su mayor triunfo no fue un trofeo, sino la formación integral de hombres de bien a través del balón. Hoy, el fútbol de barrio y la élite deportiva se unen en un solo sentimiento para decir: Paz en su tumba, profesor Baldovino.



