Cuba enfrenta el peor escenario energético de su historia reciente al registrarse un récord histórico de racionamiento que dejará sin servicio de forma simultánea al 70% del territorio nacional durante las horas de mayor consumo. La crisis, calificada oficialmente por el Gobierno cubano como «crítica», se agravó tras un colapso parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) que provocó un apagón masivo e ininterrumpido desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo, provocando ya las primeras manifestaciones de descontento social en las calles de La Habana.
El déficit proyectado expone la inviabilidad actual del sistema: frente a una demanda máxima de 3.150 megavatios (MW), la estatal Unión Eléctrica (UNE) solo tiene capacidad para generar 976 MW. Esto obliga a un corte programado y forzoso de 2.204 MW para evitar un colapso total y descontrolado de la infraestructura.
El factor geopolítico: La «asfixia» del mix energético
La parálisis actual de la isla no responde únicamente a fallas técnicas, sino a un estrangulamiento logístico derivado del recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos desde enero de 2026, una medida que el Gobierno cubano denuncia como «asfixia energética» y que la ONU ha señalado como contraria al derecho internacional.
El mix energético cubano está quebrado estructuralmente en sus dos principales pilares:
- Termoeléctricas fuera de servicio (40% del mix): De las 16 unidades de generación del país, 12 están totalmente inoperativas. Nueve de ellas se encuentran paradas por averías crónicas o mantenimientos retrasados, a las que se sumaron de forma imprevista la unidad 6 de Nuevitas, la unidad 3 de Renté y la central de fuel de Moa.
- Motores de generación apagados (40% del mix): Esta infraestructura se encuentra completamente paralizada desde enero debido a la imposibilidad de importar el diésel y fueloil necesarios para su funcionamiento por el asedio petrolero estadounidense.
- Gas y renovables (20% restante): Es la única fuente que opera de manera parcial, resultando absolutamente insuficiente para sostener la carga del país.
Impacto social: La Habana al límite y focos de protesta
La crisis civil ha escalado a niveles sin precedentes. En La Habana, los cortes de luz ya superan las 22 horas diarias, mientras que en las provincias del interior las comunidades acumulan hasta dos jornadas consecutivas a oscuras. La falta de refrigeración de alimentos, el desabastecimiento de agua por falta de bombeo y la paralización casi total de la economía interna han quebrado la paciencia de la ciudadanía.
Durante las últimas horas se reportaron cacerolazos y pequeñas manifestaciones en los municipios habaneros de San Miguel del Padrón, Diez de Octubre y Plaza de la Revolución. Aunque el despliegue policial es estricto, el descontento social va en aumento ante una crisis que comenzó a agravarse a mediados de 2024 y que hoy, a mediados de 2026, mantiene al país en una parálisis económica y social absoluta.


