Los equipos de rescate intensifican la búsqueda de sobrevivientes en el yacimiento de Liushenyu. Las autoridades detuvieron a un directivo de la empresa propietaria mientras la cifra de víctimas fatales sigue en aumento.
Una fuerte explosión de gas en la mina de carbón Liushenyu, ubicada en la provincia norteña de Shanxi, dejó al menos 90 personas muertas y desencadenó un operativo de emergencia a gran escala. El siniestro, ocurrido el pasado viernes, ya se cataloga como uno de los accidentes mineros más graves registrados en la nación asiática durante los últimos años.
La gravedad de la emergencia obligó a un despliegue inmediato de las autoridades sanitarias y de rescate, debido a la velocidad con la que ascendió el número de víctimas mortales. En las primeras horas del sábado, los reportes oficiales preliminares indicaban el fallecimiento de ocho operarios, la evacuación de 201 personas y cerca de 38 mineros atrapados. Sin embargo, con el paso de las horas, la cadena estatal CCTV elevó la cifra trágica a más de 50, posteriormente a 82, hasta confirmar el saldo actual de 90 decesos.
Tras la difusión de la magnitud del accidente, el presidente chino, Xi Jinping, ordenó redoblar los esfuerzos de búsqueda en los túneles, garantizar atención médica prioritaria a los heridos e iniciar una investigación exhaustiva para determinar las causas del estallido y adjudicar responsabilidades legales. Como primera medida judicial, la agencia Xinhua confirmó que un directivo de la compañía dueña de la mina fue puesto «bajo control de las autoridades», término utilizado en el país para confirmar un arresto policial. Por su parte, el viceprimer ministro, Zhang Guoqing, se trasladó hasta la provincia minera para ponerse al frente de la gestión de la crisis.
El drama en el interior del yacimiento
Los testimonios de los sobrevivientes reflejan la densidad de los gases tóxicos que inundaron los frentes de trabajo. Uno de los mineros rescatados, identificado como Wang Yong, relató a los medios estatales que se encontraba en el sector 311 cuando una nube de humo cubrió el espacio sin que se escuchara una detonación previa. El trabajador detalló que un fuerte olor a azufre alertó a la cuadrilla para emprender la huida hacia la superficie, trayecto en el cual varios de sus compañeros cayeron desmayados por la falta de oxígeno. El propio Yong perdió el conocimiento por más de una hora antes de poder reaccionar y evacuar la zona.
La Comisión Nacional de Salud coordinó el traslado de los afectados hacia centros asistenciales de la región, donde son tratados principalmente con oxigenoterapia hiperbárica para mitigar la intoxicación por gases. Asimismo, se dispuso de equipos psicológicos especializados para atender el trauma de los sobrevivientes. Médicos y especialistas en neumología, cuidados intensivos y traumatología de Pekín y de la capital provincial, Taiyuan, fueron movilizados para respaldar las consultas médicas complejas de forma remota y presencial.
La provincia de Shanxi, conocida popularmente en el país como la «capital del carbón», posee una superficie carbonífera que abarca cerca del 40 % de su territorio y genera una parte sustancial del suministro energético de China. A pesar de que la siniestralidad en este sector económico reportó una reducción oficial del 53,6 % entre los años 2018 y 2023, la alta dependencia de este mineral, con el que la potencia asiática produce cerca del 60 % de su energía, mantiene los niveles de riesgo y fatalidad en los complejos subterráneos.


