Los ataques con piedras ocurrieron en los alrededores de la estación Joe Arroyo y el estadio Romelio Martínez. La empresa se vio obligada a suspender la operación de manera anticipada.
Tres buses nuevos de la empresa de transporte masivo Transmetro fueron vandalizados en la noche del martes 2 de junio en las inmediaciones de la estación Joe Arroyo. Los ataques ocurrieron de manera paralela al desarrollo del partido de ida de la final del fútbol colombiano entre Junior y Atlético Nacional, disputado en el vecino estadio Romelio Martínez.
La emergencia comenzó a reportarse hacia las 8:15 de la noche, momento en el que el juego se encontraba en disputa. A través de sus canales oficiales, Transmetro comunicó inicialmente la existencia de una grave alteración del orden público en las afueras del escenario deportivo, situación que empezó a afectar de forma directa la operación regular de los buses.
Daños a la flota y suspensión del servicio
En el primer balance de los disturbios se confirmaron actos vandálicos y daños materiales contra dos vehículos articulados que cubrían las rutas troncales del sistema. Ante este escenario, las directivas de Transmetro hicieron un llamado urgente a la cultura ciudadana, al buen comportamiento y al cuidado de los bienes públicos, advirtiendo que las agresiones ponían en riesgo inminente la integridad física de los usuarios y de los conductores.
Sin embargo, la situación de seguridad no mejoró en la zona. Media hora más tarde, al constatar que persistían los desmanes y la violencia en la parte exterior del estadio Romelio Martínez, la empresa anunció que, para salvaguardar a los ciudadanos, el sistema culminaba de manera anticipada toda su operación comercial de la jornada.



