El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, rechazó de manera categórica el nuevo proyecto de reforma tributaria radicado ante el Congreso de la República por la administración del mandatario saliente, Gustavo Petro. A través de un pronunciamiento oficial, el líder político advirtió que la iniciativa legislativa pretende trasladar de forma injustificada a la ciudadanía el costo financiero de cuatro años marcados por el «desorden fiscal, endeudamiento y manejo irresponsable».
El mandatario electo, quien asumirá formalmente las riendas del Estado el próximo 7 de agosto, calificó de «inaceptable» la pretensión de gravar con mayor fuerza a los sectores productivos y a los hogares en medio de una compleja coyuntura económica nacional. «La crisis fiscal que hoy enfrenta Colombia no es producto de las familias, sino de decisiones institucionales equivocadas que comprometieron la estabilidad del país», fustigó el autodenominado «Tigre».
Un freno a la inversión privada
De La Espriella centró sus críticas en el impacto que el articulado ministerial —que busca un recaudo progresivo de hasta $37 billones para el año 2030— tendría sobre el aparato empresarial y el bolsillo de los contribuyentes:
- Falta de respeto social: Sostuvo que imponer nuevas cargas impositivas es un agravio para millones de ciudadanos que ya padecen los efectos directos de la desaceleración del mercado y el incremento sostenido en el costo de vida.
- Parálisis del desarrollo: Argumentó que, lejos de aumentar los impuestos, el país requiere con urgencia recuperar la confianza de los mercados internacionales, estimular la inyección de capital privado, fortalecer los índices de producción local y masificar la generación de empleo formal.
Hacia la «Patria Milagro»: el modelo del nuevo Ejecutivo
Frente al modelo impositivo de la administración saliente, el presidente electo anticipó las líneas estructurales que guiarán su plan de desarrollo a partir del próximo mes. Manifestó que su Gobierno ejecutará una política económica diametralmente opuesta, soportada de forma estricta en la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto público y el crecimiento corporativo.
“La reconstrucción de la Patria Milagro estará basada en un Estado que administre con responsabilidad los recursos de todos los ciudadanos y que haga del manejo transparente de las finanzas públicas un principio irrenunciable”, puntualizó de forma tajante el gobernante entrante. El anuncio promete agitar los debates de las comisiones económicas del Congreso, donde las bancadas de coalición y oposición medirán sus fuerzas de cara al inminente cambio de gobierno.


