El presidente Abelardo De La Espriella confirmó la neutralización de Dubán Ramiro Castillo Cortés en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca. Por el peligroso cabecilla, responsable de múltiples atentados y la muerte de uniformados, se ofrecía una recompensa de hasta $500 millones.
En una ofensiva militar de alta precisión estratégica, unidades élite de la Fuerza Pública dieron de baja a Dubán Ramiro Castillo Cortés, conocido en el mundo del crimen bajo el alias de ‘Max Max’. El subversivo era catalogado por las agencias de inteligencia del Estado como el principal cabecilla y coordinador de explosivos de las disidencias de las FARC que operan bajo las directrices del comando central de ‘Iván Mordisco’.
La exitosa operación contra la estructura criminal se ejecutó en el perímetro de la vereda La Cabaña, un sector de la zona rural del municipio de Jamundí, en el departamento del Valle del Cauca. Esta zona ha sido escenario de constantes patrullajes por la alta incidencia del narcotráfico.
Un golpe de alto impacto al narcoterrorismo
El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, fue el encargado de oficializar el resultado operativo frente al país, calificándolo de forma contundente como «otro golpe contundente contra el narcoterrorismo».
El mandatario detalló el rol estratégico que el hoy occiso cumplía dentro de la organización al margen de la ley: «Fue dado de baja Dubán Ramiro Castillo Cortés, alias ‘Max Max’, el principal explosivista del Bloque Occidental Jacobo Arenas y de la estructura Jaime Martínez, con cerca de 10 años de trayectoria criminal», precisó el Jefe de Estado a través de los canales institucionales.
De acuerdo con el prontuario judicial unificado por la Fiscalía General de la Nación, alias ‘Max Max’ fungía además como el instructor principal en las escuelas de formación técnica en explosivos del grupo armado, capacitando a células terroristas en el armado de minas antipersonales, drones cargados con explosivos y carros bomba.
El presidente De La Espriella remarcó que el delincuente neutralizado era el directo «responsable del asesinato de muchos miembros de nuestra Fuerza Pública y de atentados terroristas que sembraron muerte y dolor entre cientos de civiles». Debido a su alta peligrosidad y al impacto social de sus ataques en el suroccidente del país, el Ministerio de Defensa mantenía activa una recompensa de hasta 500 millones de pesos por información que permitiera su ubicación.
Ultimátum de la Casa de Nariño
La caída de este cabecilla de la estructura ‘Jaime Martínez’ ratifica el endurecimiento de las operaciones de asalto militar ordenadas por el actual Gobierno en los fortines geográficos de los grupos disidentes.
El presidente concluyó su pronunciamiento enviando un mensaje directo de advertencia al resto de las jefaturas de las organizaciones criminales de la región: «Voy por todos. No habrá lugar donde puedan esconderse de la justicia y de nuestra Fuerza Pública. Quien atente contra la vida y la seguridad de los colombianos tendrá que responder». Las tropas del Ejército Nacional mantienen cerrados los perímetros en Jamundí para asegurar los elementos de prueba incautados en el lugar del combate.


