El expresidente defendió de forma contundente la decisión de su partido, el Centro Democrático, de votar a favor del permiso de salida del país concedido al exmandatario Gustavo Petro. El exsenador aclaró que la aprobación se otorgó bajo una condición técnica de control institucional acordada con el Pacto Histórico, y lanzó un fuerte llamado a la calma para frenar la radicalización del debate político.
En medio de la fuerte controversia nacional desatada por la votación en la plenaria del Senado, el expresidente de la República y director natural del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, rompió su silencio este viernes 14 de agosto de 2026 para respaldar la postura de su bancada. El líder de la colectividad de derecha justificó el voto positivo de sus congresistas amparándose en la tradición institucional de la cámara alta y en la ausencia de impedimentos legales vigentes contra el exjefe de Estado.
La posición asumida por el Centro Democrático generó un sorpresivo e inédito escenario en el Capitolio Nacional, al punto de que el senador Iván Cepeda, uno de los principales alfiles del Pacto Histórico, tomó la palabra en la sesión para agradecer públicamente el talante democrático de sus tradicionales contradictores, un gesto que causó revuelo en los diferentes estamentos políticos del país.
El ajuste técnico que destrabó el permiso
Uribe Vélez explicó que el malestar inicial de los parlamentarios de la oposición no radicaba en el derecho de viaje de Gustavo Petro, sino en el carácter ambiguo del requerimiento original. «No hay ninguna razón judicial para negarle ese permiso al expresidente Petro. La preocupación inicial de nuestros compañeros es que la solicitud era un permiso abierto por un año», precisó el exmandatario.
Para destrabar el trámite y dar las garantías de transparencia que exigía la ley, el Centro Democrático condicionó su respaldo a una modificación en la proposición. «Entonces se pidió que debería informar en detalle sobre cada salida y el Pacto Histórico lo aceptó, y así se aprobó», añadió Uribe, detallando que bajo esta figura el exgobernante conservará la obligación de reportar de forma pormenorizada cada uno de sus itinerarios académicos y políticos en el exterior.
Un freno a la polarización institucional
El jefe de la colectividad recordó que esta autorización legislativa constituye una práctica habitual del muelle parlamentario regulada por la Constitución Nacional. «A todos los expresidentes les han dado ese permiso. Inclusive, hay expresidentes que lo pidieron por un año abierto y se lo concedieron. Yo he informado en cada caso, pero también me autorizaron», puntualizó.
Finalmente, en un mensaje orientado a bajar los ánimos frente a los duros cuestionamientos de la bancada oficialista —liderada por el senador Enrique Gómez Martínez, quien tildó la licencia como una «autorización de fuga»—, Álvaro Uribe Vélez reclamó respeto por la diferencia conceptual y advirtió sobre los peligros de radicalizar el lenguaje en los medios de comunicación. «Con acusaciones viscerales lo que vamos es a producir más violencia en Colombia», concluyó el exsenador, fijando una postura de cordura frente al tenso ajedrez político que afronta la nueva administración de Abelardo De La Espriella.


