La tranquilidad del casco urbano de Briceño, en el norte de Antioquia, se vio interrumpida por la detonación de una motocicleta cargada con explosivos frente a la estación de Policía municipal. El ataque, ocurrido en las últimas horas, dejó como saldo un uniformado herido y considerables daños en la infraestructura de la sede policial.
De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo fue abandonado estratégicamente a pocos metros del acceso principal de la institución. La onda expansiva afectó no solo la fachada de la estación, sino también viviendas y locales comerciales cercanos, que presentaron vidrios rotos y afectaciones estructurales menores. El policía herido fue trasladado de inmediato a un centro asistencial donde recibe atención médica; hasta el momento, su pronóstico es reservado.
En esta zona del departamento convergen intereses criminales de dos estructuras de alto impacto: el Frente 36 de las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo. Ambos grupos mantienen una disputa territorial por el control de las rutas del narcotráfico y la minería ilegal, lo que ha generado un ambiente de tensión constante para la población civil.
Las autoridades han desplegado un plan de seguridad en los accesos al municipio para evitar nuevos ataques y recolectar pruebas que permitan identificar a los autores materiales. Aunque ninguna organización se ha atribuido el hecho, la inteligencia militar analiza la modalidad del atentado, que coincide con acciones previas de grupos armados que buscan presionar la salida de la Fuerza Pública de los centros urbanos.
Este evento se suma a la reciente racha de ataques en el departamento de Antioquia, donde la Defensoría del Pueblo ha alertado sobre el incremento de la violencia contra los uniformados. Las comunidades rurales de Briceño, por su parte, continúan bajo el riesgo de quedar en medio de los enfrentamientos reportados previamente en la zona.


